Antes de ser marca, Vchaux fue historia.
Crecí viendo las obras de mi abuelo pintor, Luis María Chaux.
Entendí desde muy pequeña que crear no era un hobby: era una forma de estar en el mundo.
También crecí viendo a mi abuela, María de Jesús, coser.
Desde que tengo memoria, sus manos han dado forma a telas y prendas. Su manera de trabajar me enseñó que el detalle, la paciencia y el hacer bien las cosas también son una forma de amor.
Mi mamá, una mujer profundamente trabajadora, siempre me mostró el valor del esfuerzo y las ganas de seguir aprendiendo. Hoy, esa curiosidad la llevó al tejido, y sus manos son parte viva de cada bolso que creamos.
Desde el colegio, el dibujo fue mi lenguaje.
Mis amigas me pagaban por hacer las tareas de arte y decorar cartas de amor. Sin saberlo, ahí ya estaba sembrado lo que hoy soy: una diseñadora que encuentra en lo creativo una manera natural de expresarse.
Estudié diseño industrial, y desde mi tesis universitaria mi camino profesional se ha enfocado en el diseño de productos artesanales. He tenido la fortuna de aprender directamente de maestros artesanos, compartiendo saberes: ellos desde el oficio, las técnicas y los materiales, yo desde el diseño.
Cada experiencia, cada territorio, cada mano que he conocido, vive hoy en Vchaux Design.
Esta marca es mi manera de agradecer todo lo aprendido.
Es una forma de honrar a quienes me enseñaron a crear, y de proyectar un futuro donde más oficios, más historias y más saberes sigan encontrando un lugar en el diseño contemporáneo.
El diseño es herencia.